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Bajas laborales en España: empresas multiplican incentivos y sanciones en un entorno que ahoga productividad y competitividad

Las incapacidades temporales —más conocidas como bajas laborales— se han convertido en uno de los retos más polémicos del mercado laboral español en 2026, las empresas multiplican incentivos y sanciones

Mientras el sistema legal garantiza derechos amplios a trabajadores, muchas empresas están respondiendo con nuevas estrategias para desincentivar las bajas, utilizando una mezcla de incentivos positivos y sanciones implícitas que, según expertos, puede tener efectos contraproducentes en la productividad, la cultura corporativa e incluso en la salud real de la plantilla.

La situación ha trascendido a la opinión pública recientemente por el reportaje del diario El Periódico, que destaca cómo compañías de distintos sectores están incorporando en sus políticas internas medidas que—más allá de cumplir la ley—parecen diseñadas para desmotivar la toma de bajas médicas.

Para pymes, autónomos empleadores y emprendedores, entender este fenómeno es clave para manejar no solo el cumplimiento normativo sino también la sostenibilidad de sus equipos de trabajo.

 

La base legal de las bajas laborales en España. Bajas laborales en España: se multiplican incentivos y sanciones

Contar con un sistema de bajas que permita al trabajador recuperar su salud sin perder ingresos es una característica fundamental del modelo de relaciones laborales español, con una amplia protección prevista en la normativa laboral y de Seguridad Social.

El Estatuto de los Trabajadores y la Ley General de la Seguridad Social establecen que los empleados tienen derecho a una prestación económica durante los periodos de incapacidad temporal, con pagos que varían según el tiempo de la baja y la base reguladora del salario.

El sistema contempla que, tras un período inicial a cargo del empleador (generalmente hasta 15 días), la Seguridad Social asume el pago de parte del subsidio, que puede prolongarse hasta un año —o incluso más— si existe expectativa de recuperación.

Esta estructura intenta equilibrar la protección del trabajador con la capacidad económica del empresario.

Sin embargo, la creciente prevalencia de bajas médicas, agravada por factores como el envejecimiento poblacional, el aumento de patologías relacionadas con el estrés laboral y la saturación sanitaria, ha provocado que el absentismo crezca de manera preocupante para muchas empresas.

En algunas regiones, el coste en términos de productividad se cifra en varios puntos del PIB, reflejando un problema estructural, no coyuntural.

 

Cuando incentivar pasa a castigar: qué están haciendo las empresas. Bajas laborales en España: se multiplican incentivos y sanciones

Ante el incremento continuado de bajas —y el coste asociado—, algunas empresas están adoptando lo que se ha descrito como una combinación de incentivos para no coger bajas y penalizaciones indirectas para quien sí las utiliza.

Estas prácticas, que en muchos casos se integran dentro de convenios colectivos o políticas internas, incluyen:

 

Bonificaciones económicas por asistencia perfecta

Algunas compañías ofrecen premios o incentivos monetarios a quienes no han tomado bajas en un periodo determinado, en ocasiones organizados como “bonus de asistencia”.

 

Penalizaciones o recortes salariales por absentismo

En ciertos acuerdos sectoriales, se contempla que un exceso de bajas médicas pueda reducir primas o complementos salariales vinculados a la productividad o la presencia, sin llegar a ser sanción directa pero con efecto económico.

 

Evaluaciones internas que condicionan promociones o reconocimiento

En empresas con evaluaciones de desempeño, la ausencia por bajas —aunque legítima— puede considerarse negativamente en procesos de revisión de objetivos o promociones.

Aunque ninguna de estas prácticas rompe explícitamente la ley, ponen al empresario y al trabajador en una tensión permanente: el primero para limitar el impacto económico de las ausencias, y el segundo para sentir que su salud y derechos son respetados sin represalias.

 

El reto empresarial: coste vs. salud real. Bajas laborales en España: se multiplican incentivos y sanciones

Desde la óptica empresarial, existen razones objetivas para preocuparse por la proliferación de bajas:

  • Costes directos durante los primeros días de la baja.
  • Costes indirectos por reorganización de tareas, horas extra o sustituciones.
  • Impacto en productividad y cumplimiento de plazos.
  • Percepción de injusticia interna cuando la carga recae en menos empleados.

Pero estas preocupaciones conviven con la evidencia de que el modelo de incentivos y castigos puede dañar gravemente la cultura interna.

Cuando un trabajador siente que ser honesto con su estado de salud implica una penalización económica o profesional, la respuesta puede ir en dos direcciones: ausentismo encubierto o «presentismo» perjudicial —es decir, trabajar enfermo, con peor productividad y mayor riesgo de errores o contagios—.

De hecho, expertos en recursos humanos han señalado que la motivación laboral no se mide solo por la presencia física, sino por el reconocimiento y la valoración del bienestar real del trabajador, algo que las políticas de incentivos-moneda rara vez logran fomentar.

 

El dilema del absentismo: ¿responsabilidad del empleador o del sistema de salud?

La discusión sobre las bajas laborales no se puede limitar a la relación empresa–trabajador.

Existen factores estructurales que contribuyen al fenómeno:

  • Saturación del sistema público de salud, que puede retrasar diagnósticos y altas médicas.
  • Aumento de enfermedades vinculadas a salud mental, que generan bajas de más difícil evaluación objetiva.
  • Largo periodo de incapacidad temporal posible en España, más amplio que en muchos países vecinos.

Estos factores presionan doblemente a los empleadores, que no solo soportan costes financieros, sino también incertidumbre sobre la duración real de las ausencias.

Algunos sectores empresariales han reaccionado incluso contratando servicios de investigación externa para verificar posibles casos de fraude en bajas, una práctica que genera debate ético y legal porque puede invadir la esfera personal, aunque busca proteger la legalidad del contrato laboral.

 

Absentismo y absentismo encubierto: ¿dónde está el equilibrio?

La mayoría de las bajas laborales responden a razones legítimas de salud; proteger al trabajador en esas circunstancias es un principio básico de cualquier sistema laboral civilizado.

Sin embargo, la línea entre protección legítima y abuso del sistema puede ser difícil de trazar, sobre todo cuando el absentismo alcanza niveles que empresas y patronales consideran insostenibles.

De hecho, datos recientes apuntan a que el absentismo laboral ha crecido en los últimos años, con un impacto significativo en las horas trabajadas y en los costes laborales globales.

Es responsable que las empresas busquen mecanismos para garantizar la productividad, pero esa responsabilidad no puede traducirse en políticas que penalicen el ejercicio de derechos reconocidos legalmente ni en cultura de miedo o sospecha constante.

 

El riesgo de políticas reactivo-castigadoras

Cuando una empresa introduce incentivos para “no coger bajas”, puede generar varios efectos no deseados:

 

Desincentivar la recuperación efectiva

Un empleado que trabaja enfermo puede empeorar su condición, prolongar la recuperación y, en casos graves, contagiar a otros compañeros.

 

Deterioro de la confianza interna

Medidas que parecen castigar ausencias pueden ser percibidas como falta de respeto a la dignidad del trabajador, dañando el clima laboral.

 

Mayores costes ocultos

Un trabajador presente pero enfermo suele ser menos productivo y más propenso a cometer errores, lo que a largo plazo puede costar más que la baja temporal.

 

Hacia una gestión responsable de bajas y productividad. Bajas laborales en España: se multiplican incentivos y sanciones

Un planteamiento que muchos expertos recomiendan y que puede resultar compatible con un enfoque liberal equilibrado implica:

 

Políticas claras basadas en datos

Medir tendencias de salud y absentismo con métricas precisas para abordar patrones, no casos individuales.

 

Programas de prevención y bienestar

Invertir en prevención de riesgos, ergonomía y salud mental para reducir las causas subyacentes de bajas, no solo sus síntomas administrativos.

 

Flexibilidad razonable

Ofrecer mecanismos como reincorporación progresiva o teletrabajo temporal en casos donde sea posible —algo que no penaliza derechos ni productividad.

 

Diálogo social

Negociar con representantes de los trabajadores medidas que atiendan tanto la protección de salud como la productividad empresarial.

 

Conclusión: equilibrio entre derecho y responsabilidad. Bajas laborales en España: se multiplican incentivos y sanciones

Las políticas de incentivos o penalizaciones para evitar bajas laborales revelan una tensión que va más allá de una disputa empresarial: hablan de cómo concebimos el trabajo, la salud y la competitividad en España.

Proteger al trabajador es esencial, pero no puede hacerse a costa de asfixiar a las empresas ni de fomentar culturas contraproducentes.

Tampoco puede un emprendedor sentir que mantener la competitividad pasa por desincentivar derechos laborales reconocidos.

Lo que España necesita es un marco claro, equilibrado y orientado a resultados, donde la salud de los trabajadores y la productividad de las empresas no sean objetivos contradictorios, sino complementarios en un mercado laboral moderno.

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