La Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF) confirma la derrota de España, ha bajado el telón sobre el objetivo de “pleno empleo” marcado por el Gobierno para esta legislatura.
Su último informe revisa el escenario del paro en España y augura que la tasa de desempleo no caerá del doble dígito hasta 2028, alcanzando solo el 9,7% ese año.
Esta previsión deja en evidencia la lejanía de la meta situada entre el 6% y el 8%, definida por Moncloa como equivalente al promedio de la Unión Europea.
España, con una economía que en los últimos meses ha generado récords de ocupación, se encuentra ante un espejo despiadado: aunque la situación laboral mejora, el desempleo estructural y las limitaciones productivas apuntan a un mercado de trabajo con margen muy ajustado.
Este artículo analiza las causas del estancamiento, el concepto de “paro estructural” y el contexto político-económico que abona la distancia respecto al pleno empleo.
La AIReF desvela la tendencia: empleo al ralentí, se confirma la derrota
La AIReF proyecta una ligera reducción del paro en el bienio:
- 2025: descenso del 11,3% al 10,7%
- 2026: ligera caída al 10,3%
- 2027: aún en torno al 10%
- 2028: solo entonces se lograría bajar del doble dígito, al 9,7%
Con una economía que ha sumado más de 500.000 ocupados en el segundo trimestre de 2025 y ha superado los 22 millones de afiliados, lo cierto es que este progreso no bastará para abandonar el desempleo alto si no hay reformas estructurales de fondo.
¿Qué es el paro estructural y por qué importa?
El paro estructural forma parte del desempleo eterno: aquel que no puede ser reducido mediante políticas de estímulo económico porque deriva de rigideces del mercado laboral y problemas de emparejamiento entre oferta y demanda.
España ya se encuentra cerca de ese nivel, según la curva de Beveridge: una señal de que crecer ya no crea empleo con la misma eficacia.
Históricamente, el mínimo recordado fue del 7,9% en el segundo trimestre de 2007; pero durante décadas, la tasa media de paro ha rondado el 16%, una prueba del peso del estructural en nuestro mercado de trabajo.
El pleno empleo, un espejismo legislativo inalcanzable, AIReF confirma derrota
El Gobierno había planteado una meta de pleno empleo en el entorno del 6% al 8%, pero esa cota hoy parece más aspiracional que realista.
En realidad, ya algunas provincias alcanzan tasas por debajo del 8%, especialmente en zonas industrializadas o despobladas.
Pero extrapolar esa realidad local al conjunto del país es un error: la diversidad regional y los bajos niveles de productividad impiden extender esa situación de equilibrio a nivel nacional.
El desafío de fondo: productividad, emparejamiento y formación
Varios factores explican por qué España coquetea con la tasa estructural del paro:
Mercado laboral segmentado: temporalidad, baja movilidad, rigidez contractual y capacitación inadecuada. La reforma laboral de 2022 logró avances en contratación indefinida, pero no resolvió el problema estructural.
Desajuste entre demanda y oferta: la curva de Beveridge indica más vacantes con menos paro, lo que sugiere escasez de trabajadores cualificados o mal emparejados.
Productividad estancada: sin impulso real en innovación, digitalización y reforma de mercados, la economía no genera empleo de calidad que baje el paro estructural. Es lo que sugiere CaixaBank Research como vía para recortar esta tasa desde tres frentes: oferta, demanda y emparejamiento.
Las palancas olvidadas: sepe, formación y políticas activas, AIReF confirma derrota
El programa para reducir el paro estructural pivotaba sobre tres ejes:
- Impulso a la Formación Profesional.
- Reformas en políticas pasivas de empleo (prestaciones, incentivos).
- Mejorar el SEPE para casar demanda y oferta laboral.
Solo se ha avanzado en políticas pasivas, limitando desincentivos en subsidios, pero el refuerzo del SEPE y la FP siguen sin materializarse con contundencia.
Mientras tanto, AIReF también advierte que ayudas como el Ingreso Mínimo Vital reducen la probabilidad de empleo en el 12%.
El contexto actual: ¿progreso visible, futuro incierto?
España ha logrado en 2025 un récord de ocupados, una robusta creación de empleo y una ocupación que supera los 22 millones de trabajadores.
Sin embargo, esta efervescencia no se traduce en descenso del paro al nivel europeo.
La tasa nacional ronda el 10,3 %, mientras países como Alemania o Países Bajos están por debajo del 5%.
Además, la pobreza laboral permanece como una sombra persistente: el 12% de los trabajadores vive en hogares con ingresos insuficientes, una proporción que se agrava en núcleos con menores o familias monoparentales.
Conclusión AIReF confirma la derrota: España no saldrá del desempleo de dos dígitos hasta 2028
Tras meses de datos halagüeños, la AIReF recuerda que España sigue atascada en un desempleo elevado y estructural.
El objetivo de pleno empleo —definition económica y políticamente ambiguo— se aleja cada vez más, y los no pocos esfuerzos se diluyen ante la falta de reformas profundas en formación, productividad y mercado laboral.
Persistir en el error de enfrentar síntomas —subidas de SMI, ayudas asistencialistas, reformas parciales— sin trabajar en las causas reales del paro estructural es condenar a España a una recuperación frágil y desigual.
Se necesita un salto estratégico: una política industrial que dinamice sectores con alto valor añadido; una Reconversión y formación continua que reduzca la brecha de competencias; y un enfoque integral en incentivos empresariales, fiscales y regulatorios que haga del empleo digno un catalizador de progreso, no un costo inasumible.
Solo así dejará de ser un ideal el pleno empleo y podrá convertirse en una realidad sostenible.














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