Portada » Actualidad » Salarios estrangulados por las cotizaciones: cuando la subida para pagar pensiones deja menos en el bolsillo

Salarios estrangulados por las cotizaciones: cuando la subida para pagar pensiones deja menos en el bolsillo

En España con salarios estrangulados por las cotizaciones, pese a una economía que crece y se acerca al pleno empleo, muchos asalariados no ven reflejadas esas mejorías en sus salarios netos.

Un nuevo y poderoso factor está empezando a distorsionar el equilibrio: el aumento de las cotizaciones sociales empresariales derivado de la reforma de pensiones.

Este incremento ha empezado a desplazar parte del coste laboral hacia las cotizaciones, restando margen para que los salarios puedan crecer.

La pregunta ya no es si los trabajadores ganan más, sino si la subida coincide con un mayor poder de compra real.

Y la respuesta deja claras tensiones estructurales en el modelo social y fiscal.

 

Cotizaciones y su impacto: ¿quién gana y quién pierde?, Salarios estrangulados por las cotizaciones

Con la introducción del Mecanismo de Equidad Intergeneracional (MEI) en 2023 y el aumento del Salario Mínimo Interprofesional, la parte empresarial de las cotizaciones ha subido marcadamente.

Las cotizaciones representan ya el 24 % del coste laboral, frente al 23,5 % de 2022, mientras los salarios han decrecido del 74 % al 73,4 % del total.

En términos absolutos, los costes han crecido un 11,7 % para las empresas, mientras los salarios aumentaron solo un 8,7 %.

Este escenario implica que, aunque los sueldos nominales suben, la porción dedicable a retribución neta disminuye, absorbiendo más recursos la parte de cotizaciones que no genera directamente consumo ni ahorro ciudadano.

 

La cuña fiscal y su efecto sofocante

La cuña fiscal, que mide la diferencia entre lo que una empresa paga por un empleado y lo que este percibe neto, ya supera el 40 % en España. Según la OCDE, en 2024 alcanzó el 40,6 %, lo que coloca a España 5,4 puntos por encima de la media europea.

El IRPF no indexado a la inflación genera «progresividad en frío», un fenómeno donde los ingresos nominales elevan el tipo impositivo sin que aumente el poder de compra.

El resultado: los trabajadores soportan cargas fiscales que neutralizan parcialmente cualquier subida salarial.

 

Cuando más esfuerzo no se traduce en mejor poder adquisitivo, Salarios estrangulados por las cotizaciones

Diversos estudios econométricos estiman que por cada punto adicional de cotización o fiscalidad, los salarios reales crecen solo un 0,65 %, lo que implica una fuerte transferencia de renta hacia las pensiones sin mejorar proporcionalmente los ingresos de los asalariados.

Esta dinámica socava la percepción de avance salarial por parte del trabajador, incluso cuando los datos macroeconómicos cuentan otra historia.

 

Productividad estancada, tejido pyme vulnerable

España arrastra un desacoplamiento entre salario y productividad, con sueldos que apenas han crecido en tres décadas (solo un 2‑3 % real), mientras la productividad por hora ha mostrado avances limitados.

En este contexto, las empresas no generan eficiencia suficiente para asumir mayores costes sin comprometer márgenes.

Las pymes, que representan el grueso del empleo, si bien demandan más retribución, carecen de capacidad real para sostenerla sin socavar su competitividad.

 

El efecto doble contra trabajadores y empresas, Salarios estrangulados por las cotizaciones

  • Para el empresario, implica recortar capacidad de inversión o recuperación del salario para compensar la cotización extra, limitando expansión o mejora salarial.
  • Para el trabajador, significa que aunque su salario suba nominalmente, el salario neto —realmente disponible— puede estancarse o incluso retroceder si la fiscalidad y cotizaciones absorben más porción del pastel.

Es un círculo vicioso: cotizaciones crecientes no mejoran ingresos reales, desalientan el dinamismo salarial y erosionan el vínculo entre salario y calidad de vida.

 

Comparativa internacional: España entre los más perjudicados por salarios estrangulados por las cotizaciones 

De los países de la OCDE, España es uno de los que más ha incrementado la carga fiscal sobre el empleo en los últimos años.

En 2023, el tax wedge alcanzó el 40,2 %, situando al país entre los primeros en carga impositiva laboral, por encima incluso de economías comparables.

La parte de las cotizaciones asumidas por las empresas (23,3 %) también supera holgadamente el promedio OCDE (entre el 13 % y el 23 %).

Ese nivel de carga hace menos rentable producir empleo de calidad y empuja a muchos empleadores a evitar aumentos salariales reales, por miedo a erosionar su sostenibilidad.

 

¿Qué se necesita? Un plan fiscal específico para apoyar al salario y al empleo real

No es suficiente celebrar que los salarios crecieron un 3‑4 % en 2024.

Si el trabajador no lo nota realmente, el avance carece de significado.

España necesita urgentemente:

  • Un plan fiscal ajustado a las pymes, reduciendo las cotizaciones adicionales impuestas por el MEI y la cuota de solidaridad, para liberar margen de retribución real.
  • Flexibilidad normativa, que permita a las empresas crecer sin estar penalizadas por cargas crecientes ni complejidad administrativa.
  • Deflactación del IRPF, para evitar que el impuesto absorba automáticamente el beneficio nominal del sueldo sin reflejar un mejor poder de compra.
  • Incentivos a la productividad, con apoyo a innovación, capacitación y digitalización, para que los salarios dependan del crecimiento y no de la presión fiscal.

 

Conclusión Salarios estrangulados por las cotizaciones: cuando la subida para pagar pensiones deja menos en el bolsillo

El aumento de las cotizaciones sociales, justificado en la necesidad de reforzar la hucha de pensiones, está teniendo un efecto contraproducente: las empresas cargan más, y los trabajadores reciben menos.

Esa redistribución de costes amenaza con convertir la recuperación salarial nominal en un vacío real de bienestar.

Sin un plan fiscal ajustado a la realidad del tejido productivo, con menos impuestos gravando al empleo y más flexibilidad para crecer, el círculo perverso continuará.

Las empresas no invertirán en retribuir mejor si saben que cada euro extra se traga una porción superior de coste fijo.

Y los trabajadores no mejorarán su poder de compra real, aunque vean crecer sus nóminas.

El siguiente paso debería ser claro: reducir la cuña fiscal y cotizaciones empresariales para que el esfuerzo extra revierta de verdad en salarios, consumo y calidad de vida.

Porque no se trata solo de crecer; se trata de que ese crecimiento les llegue de verdad a los ciudadanos.

0 comentarios

Enviar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

ÚLTIMOS ARTÍCULOS

EN PORTADA

Mundo Emprende
Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.