Portada » Actualidad » Crecemos, pero no lo notamos: ¿por qué el nuevo auge económico no llega a las familias?

Crecemos, pero no lo notamos: ¿por qué el nuevo auge económico no llega a las familias?

Crecemos, pero no lo notamos, España encadena datos envidiables de crecimiento, liderazgo en creación de empleo y una aceleración económica sostenida, más del 34 % de los hogares afirma que su situación ha empeorado desde 2019, y solo un 22 % la percibe mejorada.

La desconexión entre los indicadores macroeconómicos y la realidad del día a día comienza a ser una de las piezas más inquietantes del relato económico español.

 

PIB récord, economía pujante… ¿y hogares desconectados? Crecemos, pero no lo notamos

En el segundo trimestre de 2025, España creció un 0,7 % intertrimestral, alcanzando un 2,8 % interanual, quedándose a la cabeza de la eurozona pese al contexto global inestable.

El consumo familiar y la inversión fueron los principales impulsores de esa expansión.

Al mismo tiempo, el FMI proyecta un crecimiento del 2,5 % en 2025, muy por encima de la media europea.

Las previsiones oficiales de Funcas y BBVA Research también apuntan a una continuidad en el ritmo alto en los próximos años.

Sin embargo, Funcas revela que más del 50 % de los españoles considera que la economía está peor que antes de la pandemia, y solo un 20 % la califica como buena.

Esto explica por qué el optimismo numérico no se traduce en confianza social.

 

La narrativa del empleo no basta si familiares viven en pobreza

España alcanzó récords de afiliación (más de 22 millones de ocupados) y una tasa de paro que no se veía desde 2008, cercana al 10 %.

Pero un informe reciente advierte de que el 12 % de los trabajadores vive en situación de pobreza, cifra que sube al 17 % en hogares con menores y al 32 % en hogares monoparentales.

Esto revela que el empleo crece pero no garantiza bienestar, especialmente cuando una gran parte de los nuevos empleos son de baja calidad, temporales o vinculados a sectores poco productivos.

 

El gran desacoplamiento: productividad y salarios, Crecemos, pero no lo notamos

España ha sufrido un fenómeno de «gran desacoplamiento»: crecimiento del PIB y del empleo sin avance paralelo en productividad ni salarios reales. La contribución al PIB se queda atrás, y los sueldos reales apenas han subido en los últimos años.

Además, el estancamiento salarial también afecta a la clase media: mientras el ingreso común se mantiene, el tejido empresarial no logra ofrecer mejoras sustanciales por falta de innovación o economías de escala.

 

Hogares pesimistas frenan consumo, pese a mejores ingresos

El Banco de España ha alertado de que muchas familias perciben más pesimismo que realidad sobre sus ingresos, lo que limita el consumo y obliga a ahorrar preventivamente.

En realidad, los datos oficiales muestran que solo el 23 % de los hogares ha visto caer sus ingresos, mientras que más del 50 % los ha mantenido y un 25 % considera que han crecido.

El desfase entre percepción y realidad puede suponer un frenazo de hasta 2.000 € anuales en gasto no duradero por hogar.

 

El contexto estructural: desigualdad, vivienda y precariedad

La crisis inmobiliaria y el encarecimiento del alquiler —con subidas del alquiler próximas al 30 % desde 2022 y la venta casi en valores similares— han agotado el margen de maniobra de numerosas familias.

El déficit de vivienda pública y la rigidez de suelo urbano acrecientan el desequilibrio.

La desigualdad también se manifiesta en la percepción fiscal: casi el 79 % de los ciudadanos creen que los más ricos no pagan proporcionalmente más impuestos, y el 90 % considera que hay fraude fiscal elevado.

 

El efecto derrame no existe para muchos, Crecemos, pero no lo notamos

La teoría económica del «derrame» —que asume que el crecimiento económico beneficiará automáticamente a todos los estratos sociales— no se cumple en España.

Muchos hogares con bajos ingresos no experimentan mejoras, mientras que la renta se concentra en sectores ya favorecidos.

Esa falta de redistribución efectiva refuerza la percepción de crecimiento excluyente.

 

El reto: un plan para productividad, redistribución y empleo de calidad

El principal dilema que enfrenta España es cómo hacer que el crecimiento macroeconómico impacte realmente en los hogares.

Esto exige medidas concretas:

  • Impulsar la productividad y la industria: solo así los salarios pueden mejorar sin presionar la inflación.
  • Distribución más progresiva e impuestos que financien servicios públicos efectivos a cambio.
  • Reformas en vivienda, fiscalidad y empleo estable para reducir precariedad y pobreza.
  • Apalancamiento de los fondos europeos en innovación y formación.

 

Conclusión Crecemos, pero no lo notamos: ¿por qué el nuevo auge económico no llega a las familias?

España exhibe hoy una imagen clara: una economía que crece, empleo en niveles históricos, un consumo que empuja el PIB… y, sin embargo, una ciudadanía que siente que no avanza.

El problema no es el crecimiento –ese avance parece seguro–, sino cómo revertir esa paradoja para que el progreso sea percibido por los hogares: salarios reales en ascenso, empleo de calidad, acceso a vivienda y una fiscalidad que no pese.

Sin ello, el modelo económico continuará generando ilusión en los datos y frustración en las familias.

A largo plazo, sólo un modelo inclusivo y equitativo será socialmente sostenible.

0 comentarios

Enviar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

ÚLTIMOS ARTÍCULOS

EN PORTADA