En plena reconfiguración del sistema de cotizaciones al Régimen Especial de Trabajadores Autónomos (RETA), Lorenzo Amor planta al Gobierno, ATA —la principal asociación que representa a casi 850 000 autónomos— ha adoptado una postura inflexible: rechaza negociar nuevas cuotas hasta que se resuelvan los errores del sistema vigente.
Su presidente, Lorenzo Amor, sostiene que los trabajadores por cuenta propia ya han sido suficientemente gravados y exige que se corrija primero la regularización del año 2023.
Su mensaje no deja lugar a dudas: «No negociaremos una subida de cuotas. Ya pagan bastante.»
¿Qué hay de fondo, Lorenzo Amor planta al Gobierno? Regularizaciones pendientes y abandono de la mesa negociadora
El sistema de cotización basado en ingresos reales inició en 2023 y debía completarse con la regularización de cuotas correspondiente al año fiscal anterior.
Sin embargo, la aplicación práctica del modelo ha generado tensiones: distintos colectivos, como los autónomos en pluriactividad o societarios, han visto incrementos en sus bases de cotización sin que se correspondan con aumentos reales de ingresos o prestaciones futuras.
Albergan además denuncias de incumplimientos pactados, devolución parcial del exceso y tardanza en la implementación. ATA ha optado por no asistir a la negociación convocada para definir las nuevas tablas de cotización (2026‑2028) mientras el diagnóstico no esté cerrado.
Críticas clave de ATA: injusticias concretas que no se han resuelto
Pluriactividad sin garantías
Muchos autónomos pluriactivos que cotizaban por la base máxima como asalariados se han visto obligados a cotizar otra vez por la base máxima en RETA, sin que esa duplicación tenga reflejo en pensiones.
Solo reciben el 50 % de lo pagado de más y nunca percibirán prestaciones por ello.
Amor denuncia que es un agravio comparativo con los pluriempleados asalariados.
Societarios penalizados
Autónomos societarios y colaboradores que no presentaron la declaración de la renta en 2023, pese a cotizar por bases superiores en 2022, han sido relegados a una base mínima de 1 000 €/mes, en contradicción con la normativa.
Es otro foco de reclamaciones.
Lentitud y falta de respuestas
El compromiso internalizado de cerrar la regularización en seis meses fue incumplido: el proceso llegó a estancarse casi dos años después del cierre fiscal, proporcionando un sistema opaco y sin transparencia para muchos.
Cuotas que pesan: cuesta de media más pero no mejora prestaciones, Lorenzo Amor planta al Gobierno
ATA reconoce que el pago medio adicional de la mayoría de los autónomos tras la regularización fue de 450 € anuales, y solo un 25 % vio incrementos sensibles.
Pero el problema no es el monto, sino la sensación de injusticia: los excedentes no se traducen en mejores prestaciones, y se sienten castigados sin retorno claro.
Cese de actividad: el colmo de la desprotección
Para Lorenzo Amor, el sistema de paro para autónomos es «una tomadura de pelo».
El 60 % de las solicitudes de cese de actividad se deniega por falta de acreditación económica, pese a acumular una reserva de 1.446 millones €.
De los 370 millones recaudados en 2024 por cuotas específicas, solo se destinaron 112 millones a prestaciones.
Amor exige la implantación de un subsidio equivalente al que reciben los trabajadores mayores de 52 años, norma que los autónomos no tienen garantizada.
Impacto real sobre el tejido productivo, Lorenzo Amor planta al Gobierno
El entorno descrito por Amor no es abstracto: sectores como el comercio han perdido 64 000 autónomos en seis años.
Hay cerca de 400 000 en situación crítica, que si sufren un empujón normativo, pueden cerrar.
La subida del Salario Mínimo Interprofesional (60 %) no ha ido acompañada de mayor volumen de negocio.
Las consecuencias: destrucción de empleo, cierre de negocios y pérdida de futuro para las pymes.
La negociación arrancará ignorando a quien se siente perjudicado
El Ministerio convocó una mesa de diálogo en julio para definir cotizaciones para el ciclo 2026‑2028. A pesar de la ausencia de ATA, otras asociaciones como UPTA sí participarán, proponiendo ajustes más flexibles para autónomos de ingresos bajos e intermitentes.
El Gobierno defiende el sistema como exitoso: 3,7 millones de autónomos regularizados, unos 796 000 con dribres y 460 000 con devoluciones. Asegura además que el RETA ha ganado 114 000 afiliados desde 2023.
Riesgos y oportunidades del nuevo modelo contributivo, Lorenzo Amor planta al Gobierno
- Potencial equidad: quien ingresa más cotiza más, mejorando la suficiencia de prestaciones.
- Desajuste real: muchos pagan más sin reflejo en sus ingresos o pensión.
- Formalización penalizada: temor a declarar más ingresos para evitar tramos altos.
- Inseguridad jurídica: retrasos normativos y falta de respuestas minan la credibilidad.
- Exceso de burocracia: regulación que asfixia al autónomo frente a modelos europeos más flexibles.
Conclusión Autónomos al límite: Lorenzo Amor planta al Gobierno ante nuevas cuotas y exige solución a cotizaciones fallidas
Lorenzo Amor no solo representa un liderazgo duro: es la voz de un tejido productivo que ve en las nuevas cuotas una trampa fiscal y burocrática.
No se trata únicamente de reclamar una mejora: se exige predecibilidad, justicia y que los ajustes de protección social no se conviertan en castigos tributarios.
Si el sistema de cotización por ingresos reales se impone sin corregir los defectos operativos —sobrecotización sin derecho, interpretaciones arbitrarias y falta de transparencia— se está sacrificando a un colectivo esencial sin que mejore su protección real.
El Gobierno tiene ante sí una oportunidad: rectificar el proceso de 2023, instaurar un marco de cotización claro y progresivo, y hacer realidad la promesa de un sistema moderno que combine solidaridad con viabilidad.
Si no lo hace, el mundo del emprendimiento será el gran perdedor.












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