¿Sabes lo qué es un depósito libre?

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Tras el impacto económico provocado por la llegada de la pandemia al país, muchos españoles han comenzado a tomar más precauciones a la hora de contratar los productos y servicios ofertados por bancos y entidades financieras, investigando acerca del funcionamiento de cada una de ellas y de los efectos que pueden tener sobre su bolsillo a largo plazo.

Es probable que hayas oído hablar alguna vez acerca del deposito libre, un producto financiero que promete subir la rentabilidad de todos aquellos que deciden contratarla.

A continuación procederemos a explicarte todo lo que debes saber acerca del funcionamiento de los depósitos libres.

Pero, ¿Qué es un depósito bancario?

Los depósitos bancarios constituyen una de las formas de ahorro más seguras disponibles en el mercado, al contar con una garantía de importe máximo de 100.000 euros otorgada por los Fondos de Garantía de Depósitos. Junto con las acciones, se trata de uno de los instrumentos financieros más empleados por los ahorradores que desean sacar partido a su dinero. Gozan de gran importancia dentro del ecosistema económico, dado que permiten obtener una rentabilidad extra del dinero ahorrado en lugar de tenerlo parado en una cuenta a la vista.

A cambio de la seguridad que son capaces de ofrecer, estos activos financieros ofrecen una rentabilidad mucho más baja que la que puede garantizar la renta variable o algunos tipos de renta fija que, si bien plantean un riesgo mucho mayor, pueden implicar una rentabilidad mucho más alta que la obtenida a través de los depósitos.

¿Qué es un depósito libre?

Los depósitos libres se tratan de un tipo de pasivo financiero que las entidades han empezado a comercializar recientemente, y que plantean una rentabilidad creciente para el cliente que, por lo general, suele obtenerse por trimestres, aunque existen casos de entidades financieras que los ofrecen al año o al mes. El funcionamiento de estos productos es muy sencillo: el cliente abre una cuenta en la entidad, solicita el depósito libre que ofrezcan, hace una imposición inicial y espera a recibir un tramo de interés que, conforme pase el tiempo, irá incrementando poco a poco. La liquidación se hace siguiendo esta fórmula: Interés = Capital * tipo% * (días/360).

Las diferentes entidades financieras que ofrecen estos depósitos libres lo hacen bajo condiciones diferentes, obligando así a todo aquel interesado en contratarlos a compararlas para determinar cuál es la que mejor se ajusta a sus necesidades personales. Entre los aspectos a comparar, encontramos la inversión mínima necesaria para abrir el depósito, el rendimiento que presentan a la hora de generar rentabilidad y la penalización asociada a la cancelación anticipada del depósito.

Los depósitos libres: una herramienta esencial para ahorrar

De este modo, podemos concluir que el depósito libre se trata de un producto financiero ideal para todos aquellos que deseen ahorrar y busquen la absoluta seguridad que caracteriza a los depósitos bancarios. En caso de que tu perfil inversor sea más ambicioso y pueda permitirse algo de riesgo, existen otros productos más adecuados como, por ejemplo, los fondos de inversión. En cualquier caso, lo mejor que puedes hacer es consultar con tu banco acerca de las dudas que puedas tener sobre cada uno de sus diferentes productos financieros, comparando al mismo tiempo con los disponibles a través de otras entidades para determinar cuál es la mejor opción para ti.

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