Desde hace ya unos años se habla de economía colaborativa, de un nuevo modelo de relación con el consumo, con la producción de bienes y servicios y también, con el trabajo, pero ¿es esta una tendencia que ha llegado para quedarse o es una moda pasajera?.
Desde hace ya unos años se habla de economía colaborativa, de un nuevo modelo de relación con el consumo, con la producción de bienes y servicios y también, con el trabajo, pero ¿es esta una tendencia que ha llegado para quedarse o es una moda pasajera?.
Bien, en mi opinión estamos ante un nuevo modelo económico apoyado en las nuevas tecnologías que permite al ciudadano ser un consumidor muy informado, también un proveedor directo, con la única intermediación de la plataforma, pero además un auto trabajador (Roamer) en un nuevo modelo laboral, no confundir con el empresario individual, el autónomo.
Este tipo de economía es desconocida todavía para un gran número de ciudadanos, que, aunque han podido oír hablar de estos nuevos servicios, o incluso utilizarlos, no los catalogan como algo diferente a lo ya existente.

Estamos ante la economía del acceso frente a la economía de la propiedad, donde lo importante es poder disfrutar de un bien o un servicio cuando se necesite, de manera sencilla, segura, rápida y económica, sin las complicaciones que conlleva la propiedad.
Y cuando el usuario comprende esta revolución, ya no necesita comprar una taladradora para poner un sólo cuadro, o ropa nueva para un niños de 5 años que podrá usar una sola temporada, o un coche para tenerlo parado el 90% del tiempo, o por qué no, una casa en la playa que solo disfrutará 15 días al año.
Si este modelo económico consigue garantizar el acceso, la propiedad pasa a un segundo plano, ¿quién querría comprar un taladro y almacenarlo sólo para poner un par de cuadros, si puede acceder a uno cuando quiera?.
Considero que no es moda, aunque ahora esté de moda, es tendencia y ha llegado para quedarse, para crecer junto a la economía de producción centralizada e ir poco a poco cambiando la mentalidad y el modelo de consumo.
Eso sí, debemos ajustar nuestra legislación y normativa a este nuevo sistema económico, a los nuevos actores, a usuarios que son clientes, proveedores y trabajadores (roamers) al mismo tiempo y que deben poder, de manera sencilla y justa, pagar sus impuestos y sus cotizaciones para contribuir a la generación de riqueza del conjunto de la sociedad.


















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